DIOS POR LOS CAMINOS
Hoy te invito, amigo, a acompañarme en un viaje. Saltando conmigo de un lugar a otro y de un signo a su significado.
Lo primero que me llamó la atención en Roma esta vez, fue que los políticos ponen sus posters en las calles y pegan uno sobre otro. No los quitan.
Hoy ha llovido y hace un viento fuerte.
El mural parece un libro grande y viejo y poco a poco el viento se lleva a los políticos.
Así es la historia... pero les encanta!!
Muchos creen, como yo antiguamente, que la catedral del Papa es la basílica de San Pedro en el Vaticano.
Pero no es así: La catedral del Papa es la "Patriarcal archibasílica del Santísimo Salvador y de los santos Juanes Bautista y Evangelista". Ese es el título y aún podemos leer a la entrada sobre dos columnas: "Madre y cabeza de todas las iglesias de Roma y del mundo".
Normalmente se llama San Juan de Letrán.
Es un templo maravilloso y lleno de arte y sobre todo es un monumento a la fe.
Frente a esta catedral está el templo que se llama de la Escala Santa.
Según la tradición, Santa Elena el año 326, trajo a Roma la escalera del pretorio de Pilatos, por la cual Jesús transitó varias veces el primer viernes santo.
Tiene 28 escalones de mármol, recubiertos con madera de roble para evitar el desgaste.
Estas escaleras sólo se suben de rodillas. Hay otras tres para subir y bajar al templo superior en el que está la capilla donde rezaban los papas; allí se lee:"No hay en el mundo un lugar más santo".
Las escaleras estaban todo el tiempo llenas de fieles y lo que más admiré fue a dos jóvenes que subían de rodillas y besaban a cada escalón.
Amanece el viernes.
Subí al tren que me llevó a Asís. La primera etapa la hizo en 35 minutos. A 150 kilómetros-hora y los 85 restantes los hizo en hora y media. ¿El secreto de la primera etapa?
Que no paró y que había muchísimos túneles.
Pienso que la vida, por los túneles del sufrimiento y de la cruz nos lleva muy pronto a Dios, si lo hacemos con fe.
En mi vida vi muchos cementerios de carros. Hoy los he visto de vagones (felizmente no vi máquinas). En algunos se lee "Express" o "rápido", pero se han quedado para siempre.
Recuerdo que Pablo decía algo así: Más vale gastarse que oxidarse....
En los alrededores de Asís llovía. El sol hería las cortinas de agua y el arco iris, con otro de reflejo, nos acompañó los últimos minutos. Fue una hermosa puerta a la ciudad de la paz que me hizo recordar la voz de Dios a Noé: Establezco una alianza eterna contigo y tu descendencia para siempre. Sí, también contigo y conmigo!
Ahora, un ómnibus nos lleva a la parte alta de Asís. En campo verde y junto a un riachuelo unas docenas de ovejas me recuerdan al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y al Señor que es mi Pastor.
Y llegamos a la meta.
Son tres basílicas superpuestas y las tres del tiempo de Fray Elías el discípulo de San Francisco.
La superior es la más fría con numerosos frescos y sensación de vacío.
Ya está restaurada del terremoto.
Debajo está la de Santa Catalina, en la que celebro misa. Es hermosa y con muchos detalles que admirar.
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Debajo está "la tumba del santo". Es alargada y estrecha. Una "caja" de piedra amarrada con un cordón negro de hierro es la tumba. Se lee: FRANCESCO.¿Para qué más? Todos conocemos la pobreza radical del santo.
Allí recé largo rato y allí me permití escribir un mensaje que pondré el próximo domingo en labios de Francisco. |
Es que el Santo está vivo en Cristo y tiene mucho que decir a un mundo que se enrosca en él, buscando esperanza. Lo gritan los miles de muchachos que a diario vienen del mundo entero.
Salí de la basílica. Un gran campo verde e inclinado, con un monumento a Francisco, montado en su caballo. Los dos en actitud pensativa. La tradición dice que es la actitud de Francisco al convertirse y decir a Dios ¿Qué quieres de mí?
Sobre el campo verde se lee: PAX.
Antes de salir de Asís entré en la basílica de Santa María de los Ángeles. Es un templo enorme. En el corazón del crucero hay una antigua capilla en la que se santificaron Francisco y los suyos.
Se trata de una construcción de unos siete por cuatro metros y un techo a dos aguas.
Un letrero dice: "Esta es la puerta de la vida eterna". Es la famosa PORCIÚNCULA" (Partecita).
Me alejo sintiendo un fuerte olor a paz y esperanza.
José Ignacio Alemany Grau, Obispo
Reflexiones anteriores:
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