Entrevista al P. Livio Fanzaga, director de Radio María - Italia
¨ DIOS HABLA AL CORAZÓN DEL HOMBRE ”
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Entrevistador:
Queridos oyentes de Radio María en el mundo, nuevamente tenemos la oportunidad de hablar con el Padre Livio, nuestro director de Radio María Italia. Con él podremos conversar sobre este proyecto de María y pensar en nuestro servicio como discípulos marianos.
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Padre Livio:
Un saludo a toda la gran familia de Radio María, que cada día crece en número y se expande en todo el mundo.
Entrevistador:
Padre Livio: estamos en el mes de Junio, dedicado al Sagrado Corazón de Jesús. En este contexto, ¿cuál es el concepto bíblico de “corazón”? Porque siempre escuchamos la frase “Dios desea hablarle al corazón de los hombres”.
Padre Livio:
El concepto de corazón es fundamental en las Sagradas Escrituras e indica la parte más profunda e íntima de la persona humana. Nosotros tenemos un concepto de corazón un poco superficial, porque pensamos que el corazón sea el lugar de los sentimientos, de las emociones y del amor; en cambio en las Sagradas Escrituras el corazón es el centro de la persona. Por lo tanto, las Sagradas Escrituras se entienden con el corazón, es decir que el corazón es inteligente, el corazón comprende, el corazón profundiza. En las Sagradas Escrituras se decide con el corazón.
Por eso vemos que todas las actividades principales de la persona, que son su inteligencia, su libertad, su decisión, todas ellas se toman con el corazón que, por lo tanto, es el lugar de la persona humana que tiene una relación con Dios, que se abre al Absoluto.
Dios le habla al corazón porque en el corazón del hombre puede comprenderlo, escucharlo, y decidir por Él. Entonces Dios habla al corazón del hombre pero, al mismo tiempo, el hombre, escuchando en el corazón, es capaz de hacer el esfuerzo para abrirse a Dios, para donarse a Dios. En las Sagradas Escrituras Dios dice: “Abran su corazón, purifiquen el corazón, donen el corazón", y es como si todo el camino espiritual estuviera fundado en el corazón. Éste es el misterio de la persona humana que se abre a Dios.
Entrevistador:
La fe ¿sólo se limita a un acto de sentimiento?¿Cómo es la relación de fe entre el corazón y la razón?¿Cómo es la fe en la Virgen?
Padre Livio:
Debemos comprender que la teología del Corazón de Jesús y de María tiene bases evangélicas. Por lo que se refiere a la Virgen, se dice que “Ella conserva todas las cosas en su corazón”; luego, en cuanto a Jesús, se dice “Aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón”. .
Por lo tanto, es justamente en el Evangelio donde se habla de Corazón de Jesús y del Corazón de María: entonces es muy importante entender en qué sentido se habla del corazón de la Virgen. “Ella conserva todas las cosas en su corazón”, es decir la Virgen es beata porque creyó y es la que se abría a los misterios de Dios, tratando de penetrar con el corazón los misterios de Dios |
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Bajo el impulso del Espíritu Santo, Ella reflexionaba sobre los misterios de Dios y, sobre todo, ese misterio de Dios que estaba frente a sus ojos, ese niño que era un hombre y, al mismo tiempo, Hijo de Dios. María reflexionaba sobre este misterio: su hijo era el Hijo de Dios, y todos los acontecimientos que lo interesaban, Ella los reflexionaba en su corazón. Por lo tanto, el corazón es el lugar de la fe, es el lugar de la profundización, es el lugar donde se reflexionan los misterios de Dios, es el lugar donde nos abrimos a los misterios de Dios.
La relación entre el corazón y la fe es muy importante, ya que el corazón cree, pero al mismo tiempo el corazón reza, y también éste es un concepto muy importante; en otras palabras, no sólo se cree con el corazón, sino también se reza con el corazón, y sabemos que la oración del corazón alimenta la fe...; por lo tanto, abriendo el corazón, rezando con el corazón, creyendo con el corazón, se vive la fe como la vivía la Virgen María.
Entrevistador:
Acerca de este tema, sabemos que el Hijo de Dios, antes de ser hombre, en un cierto sentido no tenía un “corazón material” (¡pero sí que tenía amor!). El corazón humano de Jesús lo obtuvo de la carne de la Virgen. ¿Cómo es esta relación entre ellos dos?
Padre Livio:
El cristianismo tiene un concepto único de Dios, porque sólo la religión cristiana nos dice que Dios es amor. Pero nosotros, ¿cómo llegamos a conocer que Dios es amor? Nosotros hemos conocido el amor de Dios por medio de Jesucristo. Lo hemos conocido por medio del corazón de Jesucristo que es el Hijo de Dios hecho hombre, que nos ha amado tanto que dio su vida por nosotros, como dijo Él mismo: “nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos". Por eso el misterio de Dios amor lo hemos conocido por medio del Corazón de Jesucristo, a través de su amor hacia nosotros. Es seguramente un misterio grandioso representado por el centurión romano que abrió el Corazón de Cristo, y de ahí salió sangre y agua: de ese corazón humano y divino (humano porque Jesucristo es un hombre verdadero, divino porque el Yo de Cristo es un Yo divino) salieron agua y sangre, es decir el Amor de Dios que nos lava los pecados y la Vida divina que nos alimenta.
Lo que, según mi opinión, es un aspecto importantísimo de la fe, que se celebra también en la liturgia, es la fiesta unida del Corazón Inmaculado de María y del Sagrado Corazón de Jesús: el Sagrado Corazón de Jesús se celebra el viernes, y el Corazón inmaculado de María el sábado. Estas dos fiestas se han unificado litúrgicamente, pero entre el corazón de María y el Corazón de Jesús hay una profunda relación teológica, en el sentido que es por medio del Corazón de María que nosotros llegamos al Corazón de Jesús. Hay realmente un itinerario que lleva al Corazón de Jesús, como bien lo decía el Papa Juan Pablo II: entre Dios y nosotros, hay un único intermediario: Jesucristo, pero entre Jesucristo y nosotros está María.
Ella constituye una intermediación maternal entre Jesús y nosotros: el corazón maternal de María tiene esta tarea de guiarnos hacia el corazón de Jesús. Recibiendo a María como madre, nuestro amor hacia la Virgen se convierte en confianza en su corazón, en su amor maternal, y María, de esta forma, nos agarra de la mano y nos lleva al Corazón de Cristo que es la fuente de la misericordia. Desde el corazón de Cristo proviene el perdón de los pecados, proviene la misericordia, la vida eterna, deriva, para nosotros, la dispersión de todo miedo. Es el corazón de la Virgen que tiene esta tarea de llevarnos a entender la grandeza, la altura y la profundidad del Corazón de Jesucristo: como justamente non indica la tradición, llegamos a entender la grandeza del corazón de Jesús por medio del corazón maternal de María.
Entrevistador:
Padre Livio, agradecemos su mensaje tan bello y, en nuestra próxima entrevista, esperemos poder seguir debatiendo juntos.
Padre Livio:
Entonces nos vemos pronto y que Dios los bendiga.
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