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EL PAPA PIDE RESPETO AL DISTINTO Y ABOGA POR LA PAZ MUNDIAL
 
El papa Benedicto XVI presidió la misa por la festividad de Santa María Madre de Dios, en la que llamó a la humanidad a deponer las armas, para entre todos entre todos construir "un mundo más digno". Pidió proteger los “rostros inocentes” de los niños que padecen guerras y violencias. Instó además a respetar al otro sea cual sea su color de piel, nacionalidad, idioma o religión, y consideró necesario enseñar esos valores a los niños para garantizar la paz en el mundo. "Existe un nexo estrechísimo entre el respeto por el hombre y la salvaguarda del ambiente". De hecho, señaló que "si el hombre se degrada, se degrada el ambiente en el que vive; si la cultura tiende hacia un nihilismo, no teórico sino práctico, la naturaleza no podrá no pagar las consecuencias", advirtió al hacer una referencia al lema de la Jornada Mundial de la Paz, que se celebra el 1 de enero.

Ciudad del Vaticano, 1 document.write(meses(1)); Ene. 10 (AICA)
El papa Benedicto XVI presidió la misa por la festividad de Santa María Madre de Dios, en la que llamó a la humanidad a deponer las armas, para entre todos entre todos construir "un mundo más digno".
     La celebración eucarística coincide con la Jornada Mundial para la Paz, en cuyo mensaje el pontífice insiste en la necesidad de preservar el medio ambiente para evitar nuevas guerras y conflictos entre los pueblos a causa de las desigualdades en el reparto de los bienes de la Tierra o los desequilibrios climáticos provocados por una excesiva contaminación.
     El Papa también dedicó la homilía de la misa al tema de la paz y, en particular, pidió a todos los hombres que se conviertan a "proyectos de paz" y depongan las armas "de todo tipo".
     En este sentido, evocó las "dolorosas imágenes de tantos niños y de sus madres que sufren guerras y violencias, prófugos, refugiados, migrantes forzosos, rostros marcados por el hambre y las enfermedades, rostros desfigurados por el dolor y la desesperación".
     "Los rostros de los pequeños inocentes", prosiguió, "son un llamamiento silencioso a nuestra responsabilidad: frente a su condición inerme se derrumban todas las falsas justificaciones de la guerra y de la violencia".
     En su discurso, el Papa tampoco olvidó el tema de la ecología que este año ha centrado su mensaje para la Jornada Mundial para la Paz. "Existe un nexo estrechísimo entre el respeto por el hombre y la salvaguarda del ambiente". De hecho, señaló que "si el hombre se degrada, se degrada el ambiente en el que vive; si la cultura tiende hacia un nihilismo, no teórico sino práctico, la naturaleza no podrá no pagar las consecuencias", advirtió.
     En este sentido, reiteró la importancia de "invertir en la educación" para que "además de la necesaria transmisión de nociones técnico-científicas" se difunda una "más amplia y profundizada responsabilidad ecológica basada en el respeto por el hombre y de sus derechos y deberes fundamentales".
     Asimismo, afrontó el tema de la inmigración y consideró que "la cada vez más común experiencia de clases escolares compuestas por niños de varias nacionalidades" es una "profecía de la humanidad que estamos llamados a formar: una familia de familias y de pueblos".
     "A pesar de sus diferencias, lloran y ríen del mismo modo, tienen las mismas necesidades, se comunican espontáneamente, juegan juntos ¿los rostros de los niños son como un reflejo de la visión de Dios sobre el mundo. ¿Porqué entonces apagar sus sonrisas? ¿Porqué envenenar sus corazones?", se preguntó.
     Como cada año, después de la Misa, el Pontífice salió unos minutos al balcón de su palacio para saludar a los miles de fieles que esta mañana llenaban la plaza de San Pedro. Además de dirigir el rezo del Ángelus y felicitar el año en distintas lenguas, el Papa retomó volvió a lanzar un enérgico llamamiento a todas las personas que forman parte de grupos armados. "Paren, reflexionen y abandonen la vía de la violencia", pidió.

Solidaridad con los afectados por la crisis
     El papa Benedicto XVI pidió a los cristianos mantener durante 2010 gestos de solidaridad y cercanía con las familias que sufren dificultades a causa de la crisis económica y el desempleo.
     Esto en la homilía que pronunció durante la celebración de las Vísperas, con el cual despidió el 2009 ante más de cuatro mil personas en la basílica de San Pedro.
     Según el pontífice, la fe cristiana "creída, anunciada y vivida" debe empujar a comportamientos de solidaridad y agradeció por la ayuda que las comunidades "han sabido ofrecer con generosidad a cuántos han golpeado a su puerta".
     "Deseo animar a todos a proseguir en el empeño de aliviar las dificultades en las cuales se encuentran ahora tantas familias probadas por la crisis económica y la desocupación", insistió.
 
 
 

 
 
 
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